domingo, 19 de mayo de 2013

Introspección


¿Por qué la gente en ocasiones se cierra a los demás? ¿Por qué no aceptar nuestras debilidades y compartirlas con ciertas personas? ¿Por qué rechazar una mano tendida hacia nosotros?

Ella lo pensaba, le daba vueltas. Pero no hallaba respuesta. Sencillamente ocurría. Ni siquiera estaba segura de que hubiera un fin o motivo último que la llevara a hacerlo.

Y sin embargo, ahí estaba ella, destrozada, sintiéndose como la hormiga más insignificante del hormiguero. Su vida en ese momento valía poco. Para ella todo era misería. Y creía que nadie podía ayudarla.

Pero en el fondo sabía que necesitaba pensar. Hacer una introspección. Hallar lo que la lastimaba y apenaba y deshacerse de ello. Sanar la herida después, y dejar cicatrizar. Además sabía que contaba con ayuda si estaba dispuesta a dejarse ayudar. En el fondo lo sabía.

Oh... Pero siempre están todas esas otras cosas, grandes y pequeñas. Quehaceres, exámenes, problemas cotidianos, problemas familiares, económicos... De toda índole venían a angustiarla y agobiarla. ¿Cómo iba ella a centrarse en ella misma para sanarse, con tantos problemas alrededor?

Y así, cegada por sus problemas, su introspección no fue una introspección, sinó todo lo contrario. Encerró sus sentimientos, se olvidó de evadirse también y decidió enfrentarse a los problemas que tenía aparentemente enfrente. No era consciente sin embargo, de que el problema principal y fundamental quedaba dentro de ella, y sin solución a este, el resto no iban a poder resolverse adecuadamente.

Era una espiral viciosa. No podía afrontar los problemas cotidianos porque interiormente no tenía otros más importantes resueltos, y se excusaba en los problemas exteriores para no resolver los interiores.

Y mientras ella seguía sumida y atrapada en su espiral, desde fuera, manos que ofrecían ayuda y apoyo intentaban rascar en ese muro que tenía a su alrededor. Intentando encontrar una brecha por la que colarse y sacarla de aquel remolino sin salida.

Necesitaba una introspección que rompiera sus barreras y permitiera la entrada de luz. Una introspección que se convirtiera en una explosión que arrojara fuera todos sus males. Una explosión que ardiera como un ave fénix al renacer. Un renacimiento que la llevara a liberar su mente de viejas ataduras, de viejos dogmas e imposiciones sociales, viejos miedos y traumas. Una libertad que la llevara a descubrir la felicidad.


Necesitaba una introspección con urgencia...


Wanderer

jueves, 16 de mayo de 2013

El Más Ignorante de los Hombres (El viaje de Celester - 01)


Celester  llevaba tiempo recorriendo el mundo en busca de los hijos del conocimiento. Ansiaba encontrar ya germinadas las semillas que un día su maestro plantó y así recogerlas para proseguir con el cultivo. Pero aún nada había encontrado…

En uno de sus viajes se encontró con un hombre altivamente alegre. Andaba medio en harapos por la calle cantando una canción y danzando, siempre con una sonrisa en su rostro. Según entendió Celester, aquel hombre cantaba de felicidad, y se enorgullecía por ello, quería que los pájaros lo oyeran, que las nubes lloraran con su felicidad, y a poder ser, contagiar a cuantos lo escucharan.

Celester se acercó y le preguntó:

-Buen hombre, que alegre danzar lleváis a mis oídos. No puedo dejar de maravillarme con sus rizas y palabras. ¿Si fuerais tan amable me diríais que os hace cantar con tanta alegría que hasta los niños se estremecen al pasar y así yo poder disfrutar también con vos?

-Soy ignorante. No conozco del mundo nada que más que esta calle. No conozco de leyes ni de reyes, ni cerdos ni conejos. Nunca he abierto un libro ni he querido aprender a leer. ¿Qué se yo del mundo? Nada. ¿Qué se yo de esta sociedad? Nada. Aquí vivo y tengo todo cuanto necesito. Me dan comida por limosna. Puedo beber de aquella fuente. Y en cualquier lugar me puedo tumbar a dormir. ¡Soy feliz! Todo lo que necesito lo tengo aquí. ¿Qué más puedo desear?

Celester quedó impresionado por aquel hombre. Nunca había conocido a nadie tan ignorante ni tan feliz. ¡Qué sonrisa! Podría cruzar su cabeza de lado a lado y no encontraría nada que lo impidiera. Así, que sin más, Celester rió con él. A carcajada limpia, y ambos rieron, danzaron y cantaron durante un largo tiempo.

-Querido amigo –le dijo Celester-. Tengo que partir. Me he divertido muchísimo con usted pero tengo cosas que hacer y no voy robarle su felicidad con mis palabras. Solo le digo y advierto que el camino que usted elige es mucho más complicado que el que yo debo recorrer. Ándese precavido pues, no vaya a ser que pise por descuido más allá de su reino.

Y así Celester partió dejando aquel hombre, con su profunda sonrisa, cantando y danzando. De espaldas a él dejó escapar una lágrima y clamó al destino que fuera bondadoso con el hombre, que nada le robara su felicidad, que siguiera siendo el más ignorante hombre en la tierra durante toda su vida.  


Porqué es más fácil echarle sal al Tequila que quitarle el azúcar. 
 : : WhiskySinHielo : :

domingo, 5 de mayo de 2013

Relato Nº1 - (Viaje a la Luz de las Estrellas)


En aquella noche de verano, Lucky, la perrita, saltaba divertida entre los matojos persiguiendo las luciérnagas, al mismo tiempo, Carlos estrechaba a Sara contra sí, rodeándola con el brazo. La pareja observaba en silencio el estrellado cielo que se extendía infinitamente sobre sus cabezas, enfrente un pequeño pueblo iluminado con las supervivientes farolas del vandalismo y tras ellos la ladera que formaba parte de la montaña que a la vez se unía con la sierra y extendía sus raíces bajo el mundo.

La calma reinaba tanto que tenía que andar de cuclillas para no molestar el palpitar sincronizado de los corazones, aún Lucky, la perrita, corriendo cuatro veces más rápido seguía el mismo ritmo del tiempo, y sus pausados ladridos daban muestra de ello.

El tiempo, las necesidades, el deseo y los sueños, todo se detuvo en aquel momento para Sara, ¿qué podía querer más que fundirse con Carlos? Pero Carlos si quería algo, quería más y de su deseo brotaron las palabras:

-¿Sabes Sara? Cuando era pequeño mi abuelo me contaba una historia sobre las estrellas. Yo me quedaba boquiabierto escuchándolo, con los ojos abiertos de par en par. A mi abuelo le encantaba contar historias, se le daba muy lo bien, si lo hubieras visto… seguro que también hubieras disfrutado como yo. Ahora las estrellas me recuerdan a él, aunque nunca terminé de entender su historia…

-Eso es bonito Carlos. Me has dejado intrigada. Cuéntame su historia.

Sara se recostó sobre su pecho y cerró los ojos para sentir únicamente la voz de Carlos.

“Hubo una vez, hace mucho, en un pueblo, de cuyo nombre nadie puede recordar, personas que disfrutaban mirando las estrellas. Las observaban por su belleza, por su inquebrantable surcar los cielos, por su constancia y por un deseo humano hacía lo lejano. Pero todo aquello terminó.

Aquellas luces astrales decidieron acercarse a la tierra, bajaron por el firmamento con paso sereno. Y los hombres… huyeron. Vieron luces, fuegos fatuos. Espíritus ansiosos por devorar la carne y roer los huesos. Fantasmas y demonios. La luz los cegó y les dolió, y el dolor se hizo oscuridad. Pero los pocos que pudieron mantenerse firmes descubrieron que aquellas luces tenían forma humana y, lo más curioso fue que, cada uno portaba una caja.

De los pocos, los menos soportaron la locura que aquellas cajas guardaban. El resto enfermó y maldijo a aquellas luces por robarles los ojos y corromper a los menos. Estos últimos, los vivos y más cuerdos, decidieron adorar aquellas luces con tal de algún día poder brillar como ellas. Eternamente fieles a los secretos de la luz los hombres se agruparon para dedicar su amor a una concreta luz y así siguiendo sus pasos para algún día poder alcanzar su misma belleza.

Justo en esta época de culto, adulación y fidelidad al orden un niño sobrepasó los límites. Los muchos ni siquiera oyeron hablar de él, los pocos dijeron que solo era un enfermo y los menos aún se preguntan cómo desapareció.

Aquel niño no temió a ninguna luz, no dudo al abrir cualquier caja. Ningún pudor, ningún prejuicio, nada más que curiosidad insaciable".

Carlos dejó de hablar y así terminó la historia de su abuelo, Sara abrió los ojos y ambos se encontraron.

-¿Qué le pasó aquel niño? –preguntó Sara.

Carlos sonrió.

-Lo mismo le pregunté a mi abuelo. Me dijo que la curiosidad lo devoró, que lo destripó, que le mutiló de la cabeza a los pies, lo reventó, que le hizo trizas, polvo, puré. Más cosas me dijo pero todo significó lo mismo. Aunque al final añadió que en el último suspiro de su existencia brilló como ninguna luz jamás lo hizo.

Bajo el brillo del hielo que me faltó ayer...
: : WhiskySinHielo : :


jueves, 2 de mayo de 2013

Presentación(bis)

Buenas a todos.

Hago acto de presencia en este blog con bastante ilusión. Siempre es de agradecer tener un rinconcito donde escribir y desahogar los pensamientos. Y más si éstos pueden ser de utilidad o servir de reflexión para cualquier otro. Incluso a nivel personal puede ser muy útil, dejar constancia de los pensamientos, fugaces entes que muchas veces para nuestro hastío olvidamos o perdemos.
Y luego vienen los lamentos.

La temática del blog está por definir, lo cual la define al mismo tiempo, pues todo cabe. Veremos quien será el primero en romper la tregua de silencio.

Y a tí, lector potencial que lees estas líneas, tan sólo decirte que te animes a pasar de vez en cuando por estos lares, pues intentaremos que haya entretenimiento y reflexión más pronto que tarde.


Wanderer

lunes, 29 de abril de 2013

Presentación


Saludos desde el otro lado de la pantalla.

Para todos los desterrados de la cordura, para los que oprimen sus pensamientos y los que desbordan imaginación en vasos de cristal opaco. Para los que buscan y encuentran, para los despiertos. Para cada luz que lucha por brillar bajo la inmensa oscuridad del día a día. Para los que anhelan soñar despiertos y vivir de sus sueños. A todos los que tienen algo que decir y no hablan, pues ven sombras en callejones y enmudecen de terror. Para todos y para nadie.

Tengo el honor de ser la primera voz de este espacio y así os presento nuestra prisión, una de las muchas que podemos observar si analizamos nuestro entorno. La única diferencia radica en que aquí somos libres. Libres para pensar, para expresar y comprender. Este es un lugar de absorción donde la norma madre es la duda. Nadie es nadie, y si decide ser alguien acabará dejando de ser. Nuestros ojos nos permiten ver el matiz de las cosas. Queremos enseñar y aprender. Valorar cada uno de los diferentes puntos que existen en el garabato de un niño.

Poco a poco iremos definiendo los caminos de este espacio, si es que podemos definir la inmensidad de los pensamientos. Abiertas están todas las puertas de la locura, y listos los botes para embarcarse en este viaje. Cargad vuestras maletas, pronto os enseñaremos un nuevo mundo.

Dejad en el felpudo cualquier miedo y sed bienvenidos.
:: WhiskySinHielo ::